Mañana comienza un nuevo mes. Esta haciendo un calor que promete volverse infernal y distintos signos enturbian el horizonte.
Primero la crisis económica china. Más allá, la posibilidad de un ataque norteamericano a Irán. A nivel local una grisura insuperable en todo el ámbito de lo público.
Sobre la mesa de trabajo se acumulan las cuartillas. Debo de escribir un artículo sobre literatura de viaje y continuar con mi investigación sobre la crónica mexicana.
Ahhhh. Hablar de libros es como beber agua fresca. Quedan tantos pendientes. Aún no me doy el tiempo ni la maña para leer a Pamuk, el nobel turco.
Lo primero es no ceder a la idea de que todo esta cerrado. Hay mucho quehacer, muchas ideas estimulantes y muchos procesos que probablemente escaparan a mi vista en un primer vistazo.
A proposito de vistazo. Me viene a la mente una imagen del puerto de Veracruz. Sus playas lastimadas por contingentes másivos de turistas. Botellas vacías de plástico transparente. Basura, frituras perdiéndose sobre la arena. Y una extraña muestra de competencia en el hurgar: palomas y gaviotas. La plaga de las catedrales compitiendo con los asaltantes de cubierta. Al fondo el mar.
Wednesday, February 28, 2007
Saturday, February 24, 2007
Bañado en luz amarilla
Primero, el lodo. Este suelo no es más que lodo coagulado. Se pega al calzado y no se quita. Las casas se alcanzan a ver entre los árboles: mangos, zapotes, chacas. Una niña corre tras las gallinas. El sol comenzará a caer a plomo. Me dirijo a la primera casa: ladridos, aves revoloteando. Me topo con un mapache hiperactivo que gira alrededor de una estaca a la que esta amarrado. Recuerdo su historia: el perro de un vecino olfateó cerca de la ciénega una mapacha con sus crías. La muchachada los atrapó y después se peleó por ver quién se quedaba con qué. Los padres entraron al pleito y, unas mentadas de madres después, este mapache termino girando como animal de noria y comiendo en una lata. Miro hacia el cielo: su amplitud ha cobijado a distintos pueblos y emigrantes. Niños que pelean, hombres que se odian. Igual cantan y se recuestan en hamacas o tiran sus cordeles al río. Cosa de siempre. Cosas que no cambian. ¿O sí?
Me acerco aún más a la casa. Veo el cobertizo sobre el lavadero cercano al pozo. Aquí la improvisación construye el eclecticismo: en los muros tejamanil, lámina de cartón, cartón, ladrillo. Alrededor llantas apoyadas contra el gallinero, botellas de cloralex, una jaba de los abuelos.
Me saluda la madre de mi visitado. Su cuerpo es enjuto, propio para fiebres e inermidades. El pelo entrecano y despeinado, las manos huesudas y de un color parecido a la tierra que la sostiene, aunque mejor me recuerda la piel de una iguana, sí, estoy ante una enorme iguana negra, llorosa, dolida, asfixiada.
Me alejo un poco de ella, del mapache cautivo y de los vestidos floreados secándose en el tendedero. Estoy muy lejos, muy atrás, viendo una televisión blanco y negro mientras escucho a mi abuela recriminarla, referirse a otro pasado aún más lejano:
― Y las pobres criaturas no tenían que comer. Venían y cabeceaban. Les daba su tortilla con arroz y entonces abrían los ojillos, porque eran listos los mocosos. Pero no les daban de comer, nunca había nada en su casa. Quien sabe que pensaba esa mujer…
Recordaba pláticas, la memoria de don Fulano y don Zutano, los asoleaderos de café, la pobreza, el tiempo ido, los nortes, y al final, después de inundaciones, barcos olvidados, gritería de niños y sorbos de alcohol, al final me encontraba de nuevo a esa mujer flaca, color tilcampo, sufriendo como siempre.
―Le ponían unas patizas. En vano le decía al finado que no, que no era bueno, que Dios castiga. Sufrió mucho esa mujer…
A veces pienso que todos quisiéramos quedarnos ahí, escuchando bonitas historias mientras los abuelos miran televisión, percibiendo las cosas y asumiéndolas como algo por necesidad ajeno, algo que son ellos y jamás habrá de alcanzarnos. Supongo que existirá quien pretenda seguir así por siempre, sin darse cuenta de que el tufo de la pobreza cruza los muros y que a veces es nuestro colchón el que hiede.
― Que bueno que vino, su mamá esta adentro con él.
Apenas lo había visto un día antes. Igual lo recordaba, cómo no, montado en un caballito rojo cuando pasaba enfrente de la casa. Años más tarde, manejando un tractor, con esa sonrisa láctea y su bigote negro. Siempre había estado cerca, cómo su padre que llegaba a chismear por las tardes y sus hermanos que pasaban tomados por la carretera. Esa era la vida simple: levantarse temprano, trabajar duro, comer, regresar a la faena, y el fin de semana cobrar la raya, ponerse una camisa limpia y tomar con los amigos.
Otro día me encontraba a la orilla del río. No olviden el lodo, tenía las botas atascadas de lodo. Su padre había sido amigo de mi abuelo. Muchas veces habían platicado ahí mismo, uno tirándole a los patos, el otro cuidando al nieto. Esa tarde me lo encontré y me pregunto:
―¿Cuándo te casas?
La pregunta me sorprendió. En teoría mi cuota de adultez ya había sido saldada fumando en los baños de la secundaria.
―Estoy muy chico para eso. Apenas voy para dieciséis.
―Por acá a esa edad ya se casan. A los veinte ya estas viejo.
Creí que era broma. Pero la persona que iba a ver se había casado viejo. Tendría dieciocho. Su mujer trece o catorce. Murió tras dos abortos, dicen. No tardo en volverse a casar con alguien más o menos de la misma edad que al final lo abandono.
Subí las escaleras. Las paredes estaban manchadas de verde. Entre los escalones brotaban helechos y pequeñas briznas de hierba. Una niña corría entre los perros y el mapache. La hija, su hija.
Algo tienen esas casas, el rojo de los ladrillos, o quizá el encierro asfixiante de sus muros que excita la imaginación. En realidad, el color de la tierra es el color de la mujer. La mujer. A boca de jarro, apenas entrando me encontré a su hermana. Vestía una playera amarilla con blanco. De niños habíamos jugado juntos. Hace siglos, antes de todo ―antes de su marido, por ejemplo―. Y apenas un día antes lo había visto a él. Estaba sonriente, contento en cierta forma. Ese día bromeé un poco, lo hice sonreír y pude más o menos romper esa atmósfera densa, de normalidad sostenida con esfuerzo. Quise volver a hacerlo. No recuerdo que le dije a ella, sólo recuerdo sus ojos llenándose de lágrimas y los músculos tensándose para no ceder. Sin darme cuenta, había entrado a otra cosa y ahora debía callar.
El día anterior lo había visto, decía.
La niña, igual, corría de aquí para allá tras las gallinas. En la hamaca, antes de llegar a las otras casas, estaba uno de los hermanos mayores. Viejo, barba entrecana, la mirada apagada pero todavía capaz de revolverse con furia, parecía interrogar esa procesión y esa figura yacente ante él.
Todos salieron a recibirme. La madre, dando traspiés, extraviada desde mucho tiempo antes. La hermana, el cuñado.
― Primo, ¿Cómo estas?
Nunca había alegado lo del parentesco. Mi abuela decía que no y yo sabía que no, pero había más estimación en ellos que en mis verdaderos primos.
―Bien
― ¿Y él que tal?
― Lo sacamos a asolear.
Estaba tendido en un catre. Tenía puesta una sábana y una frazada, aunque yo sentía mucho calor. Lo vi demacrado. La cabeza, con los pómulos afilados, parecía una cápsula de adormidera a la que ya no soportaba el tallo. De allí en fuera seguía igual: muy flaco, pero todavía podría darme un doloroso apretón de manos. Quizá en ese momento le pagaba tributo a la imagen que siempre tuve de él: más vivo, más aventado, pegándole a todo con la resortera, pelando cocos a machetazos. Gente de campo: levanta un costal que tú no puedes, amarra una vaca que tú no puedes.
A su última mujer la había visto antes de que se fuera. Morena, muy delgada, vestida muy humilde. Había sufrido un desmayo y la habían llevado a la casa. Era una niña. Quién sabe que sería de ella en estos momentos.
Cuando él me vio, sonrió.
― ¿Qué onda, cómo has estado
― Bien… ¿y tú?
― Bien.
Mi hermano me dijo:
― Lo vieras visto en Xalapa, era más bigote que gente.
― Pero ahorita ya esta mejor ― terció su hermano― ya come, ya esta sano, no tiene ataques, gracias a Dios. Lo único malo es esto.
Entonces levanto la cobija de sus pies. Si su cuello me parecía demasiado endeble para su cabeza, sus pies se habían hinchado hasta parecer ajenos al cuerpo. El tono natural de su piel cedía en los extremos a un tono amarillo, algo que no quise saber si eran escaras u otra cosa.
― ¿Y tu mamá?
― Por ahí anda, luego viene a verte.
Me despedí dándole un apretón de manos.
Pero eso había sido ayer.
Ahora estaba frente a su hermana llorosa, en la cocina, mientras a través de una cortina me llegaba la luz vacilante de las veladoras y el rumor de los rezos.
De repente salió su hermano. Se dirigió a mi mamá. Ella pregunto:
― ¿Ya?
Él sólo sacudió la cabeza negativamente. Luego se derrumbo en llanto como un niño.
Dos días antes nos contaba en la casa:
“Lo había estado cuidando en Xalapa, en el hospital, luego de que mis primos que son cristianos le habían estado rezando en la cama del hospital. Y bueno, ellos ya se habían ido y yo me había quedado a cuidarlo y, pues usted sabe, que el sueño y que el cabeceo, pero también tenía así un sentimiento muy fuerte, pues por mi hermano, usted sabe. Y yo le preguntaba a Dios que si aguantaba, y la verdad lo veía muy malo, ya le habían dado los ataques y es una cosa que ay Dios. Y pues que me quedo dormido y así estoy dormido cuando me despierto, bueno me despierto en sueños, y oigo una cosa muy bonita y veo a un hombre barbado, pero barba blanca muy bonita y que lo miro y le pregunto que si mi hermano la iba a brincar, y el me mira que no sé, siento una paz, y me mira y me dice: Tu hermano va a salir, porque es muy fuerte, y a mi que me brinca el corazón de así como alegría y empiezo a dormir y al día siguiente a mi hermano le paran los ataques hasta que lo dejan salir del hospital. Y mire que ya me lo habían dado por muerto, ¿creerá usted que cuando empezó fuimos a ver al doctor éste el particular que si lo veía o nos daba algo para pararle los ataques o el dolor, nos dijo que no, que ya para qué? Pero mire, por Dios Santo que tuve ese sueño y de ahí comenzó a recuperarse”.
― ¡Ay! ¡Pero si ya estaba bien!
― ¡Cálmate, cálmate, mijito! Debes ser fuerte.
La hermana ya no aguanta y sale. Estoy entonces en una habitación apenas con adornos y una estufa, mi madre consolando a un hombre de casi cuarenta años, mientras detrás de la cortina continúan los rezos, el bailotear de las veladoras y el aroma del sudor, la humedad y la cera mezclándose. Siento como si estuviera en un remolino, como si todo girara, como si alguna fuerza me obligara a asomarme tras la cortina, a ver el vértice de todo ese movimiento, del llanto, la vida y la memoria que se siente amenazada. Todo esta girando ahora, todo se arrastra, son los terrenos de lo Ilimitado, donde la humilde estampa de la Virgen es de nuevo el único asidero posible.
Me asomo.
Es el mismo camastro en el que lo habían puesto a asolear. Al lado de la cama arden dos veladoras. No sé si son los vasos o los materiales pero todo el cuarto esta iluminado por una luz amarilla. Un poco más atrás doña Guille y otra persona rezan la letanía. Él esta cubierto casi hasta el pecho. Es la misma persona que llegaba a romper piñatas en mis cumpleaños. Tiene los ojos en blanco. Lo baña una luz amarilla, mortecina. La sábana blanca esta revuelta sobre su cuerpo. Empiezan a asaltarme otras imágenes: el Cristo muerto de Mantegna, Zapata muerto, rematado y exhibido en Cuautla, el Che expuesto en Bolivia.
Hay algo injusto e inocente en ese cuerpo moreno a punto de ser mondado por la muerte. No tuvo escuela, creció entre gritos, golpes y alcohol. Era el único sostén de su familia. Quiso formar la propia, una y otra vez. No tenía vicios. Los domingos buscaba chambas extras para ayudarse. ¿De dónde, por qué medios, en que momento, alguien que apenas subsiste, va a comprar un condón?
Aquí, tan cerca del ojo del huracán, en los momentos en que nadie se atrevería a desdeñar lo divino, puedo ver los brazos de la tempestad extenderse alrededor como en un campo africano. Esa mujer joven de quien no supe la suerte, lo abandono por el contagio. La niña que quizá este abrazando al mapache, seguramente esta enferma. Falta saber quién lo contagio. La familia esta exhausta y endeudada. ¿Quién realmente se abstiene? ¿Quién realmente puede conseguir o adquirir un preservativo? ¿Qué tan seguido? Hay trescientos enfermos terminales sólo en el hospital de Xalapa. Pensemos en la Mixteca, en Tepito, en Tijuana. Y aparte los irresponsables de siempre.
Ese día mientras regreso a Puebla, recuerdo al Roke: “Ya es parte de la cultura general hacerse exámenes por lo menos cada seis meses”.
Por la ventana observo los campos, los ríos, el cielo extendiéndose hasta lo lejos. ¿Así ha sido siempre? ¿Leprosarios, Muerte Negra, olvido de los inocentes, atención para el que pueda pagarla? No quiero hablar. Una luz mortecina enturbia mis pensamientos. La misma que asocio al Cristo de Mantegna, el rostro de Zapata y al cuerpo del Che en Bolivia.
Antecedentes
En 2004 escribí "Bañado en Luz Amarilla". Apareció en una publicación estudiantil en Puebla. Me parece que todavía vale la pena leerse. Sólo debe tenerse en cuenta que es el testimonio de un evento traumático para quienes lo vivieron. No manejo cifras oficiales, sólo es lo que la gente pensaba respecto a lo que vivía.
A ver que les parece.
A ver que les parece.
Tuesday, January 23, 2007
Pasión nocturna
Tomo la pluma. Comienzo una línea. Vacilo. Retomo. Poco a poco se llena la página. De repente me detengo. Es el mismo lenguaje de los trabajos académicos. Recuerdo algunas líneas de Paz casi al inicio de La llama doble. Hace años que esa disyuntiva se planteó ante mí. No sé si la haya resuelto. Algo hay de común en dibujar un árbol y en trazar un laberinto. La inteligencia que se requiere para desmontar un discurso, seguir su línea de desarrollo, sus mutaciones, leerlo, desentrañarlo, algo tiene en común con construir un mundo o jugar con las palabras. La palabra rojo se presta más para ser usada en un discurso que en otro, pero en ambos casos es lenguaje. Entonces el trabajo de investigación, el poema, la letanía, el memorando, a pesar de todas sus contraposiciones, algo tiene en común.
Quizá para mí sea su condición nocturna. Escriba lo que escriba, es escrito de noche, con eco de mar y luz de estrellas. Porque fue la palabra escrita la que me llevo a la academia. Y lo que encuentro en esos volúmenes me hace retornar a la palabra en movimiento. Son alquimias diferentes, pero una misma pasión secreta, una pulsación nocturna así brille el sol en lo alto. Una pulsación de viajero.
Quizá para mí sea su condición nocturna. Escriba lo que escriba, es escrito de noche, con eco de mar y luz de estrellas. Porque fue la palabra escrita la que me llevo a la academia. Y lo que encuentro en esos volúmenes me hace retornar a la palabra en movimiento. Son alquimias diferentes, pero una misma pasión secreta, una pulsación nocturna así brille el sol en lo alto. Una pulsación de viajero.
Saturday, December 16, 2006
Diciembre
Me escriben amigos desde distintas partes del país y del mundo: Zacatecas, Madrid, Tandil. En tanto, alguién a quien quiero se satura ante la narración de violencia que le llega por la radio y la televisión. Y yo veo una relación entre mis amigos viajeros y esa angustia de quien se da cuenta de lo irreparable de la perdida de un delfín chino de rio para siempre.
Efectivamente, los medios dan una imagen de un mundo empapado en sangre. Lo esta. Se demoniza a judios, cristianos y musulmanes - en realidad, a todo ser humano que sea distinto a la comunidad para la que esta destinada el mensaje- pero se pasan por alto los periodos históricos, las civilizaciones en que todas esas comunidades y otras pudieron convivir.
Quizá sea momento de recobrar un poco la confianza en el hombre. Hacer que los llamados a ejercer un amor y una humanidad no suenen tan abstractos, tan irrealizables, tan vacíos de contenido. Que se entienda que no hay amor sin justicia, ni igualdad. Que los llamados a la tolerancia no deben tolerar el hambre y la exclusión.
Para mí, el primer plano donde se debe realizar esto es la vida personal. Y aquí recuerdo que mis amigos me hablan del frío del invierno o de la lejanía hemisférica. Tan díficil es el amor y la compañia hoy día. Hoy día que es todo tiempo.
Efectivamente, los medios dan una imagen de un mundo empapado en sangre. Lo esta. Se demoniza a judios, cristianos y musulmanes - en realidad, a todo ser humano que sea distinto a la comunidad para la que esta destinada el mensaje- pero se pasan por alto los periodos históricos, las civilizaciones en que todas esas comunidades y otras pudieron convivir.
Quizá sea momento de recobrar un poco la confianza en el hombre. Hacer que los llamados a ejercer un amor y una humanidad no suenen tan abstractos, tan irrealizables, tan vacíos de contenido. Que se entienda que no hay amor sin justicia, ni igualdad. Que los llamados a la tolerancia no deben tolerar el hambre y la exclusión.
Para mí, el primer plano donde se debe realizar esto es la vida personal. Y aquí recuerdo que mis amigos me hablan del frío del invierno o de la lejanía hemisférica. Tan díficil es el amor y la compañia hoy día. Hoy día que es todo tiempo.
Tuesday, November 28, 2006
Antes del festejo
Ya podemos sentirnos satisfechos. Con el nuevo gobierno la educación, la ciencia, la cultura y la tecnología serán delicadamente colocados dentro de una bolsa de plástico y arrojadas a un tiradero clandestino. Mientras los beneficiarios de la actual política económica esperan el retorno de una falsa época de esplendor porfiriano, en los hechos se vuelve a la confusión, frivolidad y violencia de la primera mitad del siglo XIX.
En 1842 Ignacio Rodríguez Galván terminó su poema Al baile del señor presidente. Al leerlo no dejan de visualizarse no muy remotas escenas en el Palacio de Chapultepec. Viéndolo bien, para una cierta clase política, Chapultepec con música es el equivalente a la fiesta de XV años: la celebración de lo que no se es y nunca se será.
Va una estrofa de Rodríguez Galván:
Bailad mientras que llora
el pueblo dolorido,
bailad hasta la aurora
al compás del gemido
que a vuestra puerta el huerfáno
hambriento lanzará.
¡Bailad, bailad!
En 1842 Ignacio Rodríguez Galván terminó su poema Al baile del señor presidente. Al leerlo no dejan de visualizarse no muy remotas escenas en el Palacio de Chapultepec. Viéndolo bien, para una cierta clase política, Chapultepec con música es el equivalente a la fiesta de XV años: la celebración de lo que no se es y nunca se será.
Va una estrofa de Rodríguez Galván:
Bailad mientras que llora
el pueblo dolorido,
bailad hasta la aurora
al compás del gemido
que a vuestra puerta el huerfáno
hambriento lanzará.
¡Bailad, bailad!
Monday, October 30, 2006
Meses de extravío
Apenas retomo este blog.
Me había resultado díficil escribir en medio del barullo cotidiano. En cierta forma, no encontraba las palabras o , más bien, el entusiasmo para continuarlo. Escribir es una cuestión de sentido y, realmente, los últimos meses han sido caóticos.
En fin.
A escribir.
Me había resultado díficil escribir en medio del barullo cotidiano. En cierta forma, no encontraba las palabras o , más bien, el entusiasmo para continuarlo. Escribir es una cuestión de sentido y, realmente, los últimos meses han sido caóticos.
En fin.
A escribir.
Sunday, August 06, 2006
Resistencia y perspectivas.
La noche del 4 al 5 de agosto del 2006. Miles de manifestantes se concentran desde Reforma hasta el Zocalo del D.F. Los medios se centran en la violación de una libertad de tránsito que, objetivamente, ha sido limitada. En tanto, la restricción de derechos como el acceso a la salud, a la educación, a la alimentación, a la seguridad social y a un medio ambiente sano es vista como una condición natural de la existencia humana, tan natural que no existe problema alguno si se desvían algunos millones de dolares de recursos públicos a campañas políticas y, más allá, a las Caimán.
Además, intelectuales vinculados a las Secretarias de Relaciones Exteriores, de Educación Pública, gobiernos estatales y editoriales pertenecientes a grupos económicos extranjeros dan su aval al proceso electoral, acto que implica una completa falta de respeto precisamente a sus lectores, esa clase media condenada a la extinción en este país.
¿El futuro? No voy a hablar de perspectivas apocálipticas.Simplemente la gente que se encuentra en esos campamentos, a lo largo y ancho del país, así como los votantes que una vez consumada la imposición reconozcan la trascendencia de lo sucedido - un temporal retroceso democrático, espero- daran pie a nuevas formas de organización y participación política que solo pueden tener como objetivo la profundización de la democracia a un nivel más allá de lo electoral, como condición necesaria para evitar retrocesos políticos y sociales.
Además, intelectuales vinculados a las Secretarias de Relaciones Exteriores, de Educación Pública, gobiernos estatales y editoriales pertenecientes a grupos económicos extranjeros dan su aval al proceso electoral, acto que implica una completa falta de respeto precisamente a sus lectores, esa clase media condenada a la extinción en este país.
¿El futuro? No voy a hablar de perspectivas apocálipticas.Simplemente la gente que se encuentra en esos campamentos, a lo largo y ancho del país, así como los votantes que una vez consumada la imposición reconozcan la trascendencia de lo sucedido - un temporal retroceso democrático, espero- daran pie a nuevas formas de organización y participación política que solo pueden tener como objetivo la profundización de la democracia a un nivel más allá de lo electoral, como condición necesaria para evitar retrocesos políticos y sociales.
Wednesday, July 26, 2006
Interinato
Cuando comence este blog no imaginaba que perdería tantas veces el sentido. Como todo viaje, imaginaba algún posible derrotero y hasta tenía previsto escribir de ciertos temas y vedarme de otros. En fin. No ha sido posible. El mundo y la historia, como espiral o telaraña, invaden la idea original y la limitan, la asfixian.
Me encuentro leyendo La condición humana de Malraux. Hace mucho que no podía leer por mero placer. No va a durar mucho esta pausa, de hecho ya sé lo que tengo que hacer y no dispongo de mucho tiempo. Sin embargo, a veces existen dimensiones de las que no resulta agradable hablar. La angustia, el miedo, la fragilidad de los proyectos y las ilusiones. En estos momentos estoy deambulando por esos esqueletos de construcciones. Me recuerdan esas ciudades ruinosas en medio de islas que parecen salidas de la imaginación del siglo XIX.
Verdaderas urbes que tuvieron vida o que como los castillos que levantó Henry I en Haití nunca la tuvieron. Como caminar entre piedras musgosas y palacios para lagartijas. Las Mil y una noches estan plagadas de ruinas así. Incluyen hasta una forma de vampiros. Lugares espantables dicen los libros. ¿Utopías?
Estoy en medio del crepúsculo.El peregrino que dejaba las ruinas ansiaba encontrar a alguien con quien hablar. Pero, antes, debía reflexionar sobre lo que esas piedras significaban.
Wherever.
Me encuentro leyendo La condición humana de Malraux. Hace mucho que no podía leer por mero placer. No va a durar mucho esta pausa, de hecho ya sé lo que tengo que hacer y no dispongo de mucho tiempo. Sin embargo, a veces existen dimensiones de las que no resulta agradable hablar. La angustia, el miedo, la fragilidad de los proyectos y las ilusiones. En estos momentos estoy deambulando por esos esqueletos de construcciones. Me recuerdan esas ciudades ruinosas en medio de islas que parecen salidas de la imaginación del siglo XIX.
Verdaderas urbes que tuvieron vida o que como los castillos que levantó Henry I en Haití nunca la tuvieron. Como caminar entre piedras musgosas y palacios para lagartijas. Las Mil y una noches estan plagadas de ruinas así. Incluyen hasta una forma de vampiros. Lugares espantables dicen los libros. ¿Utopías?
Estoy en medio del crepúsculo.El peregrino que dejaba las ruinas ansiaba encontrar a alguien con quien hablar. Pero, antes, debía reflexionar sobre lo que esas piedras significaban.
Wherever.
Tuesday, July 11, 2006
Caminata
En lontananza veía algunas láminas de zinc brillando entre las hojas de los árboles. No eran casas: eran los establos. Hacía años esta zona se había distinguido en la ganadería tropical. Si por momentos se encontraban trechos de carretera donde el viajante era golpeado por el aroma de los naranjos o de las palmeras en flor – pero también del agua encenegada o de las frutas descompuestas o de las hojas ardiendo-, igual había otros donde la boñiga de vaca golpeaba su rostro.
Faltaba mucho por recorrer. El zacate estrella se enredaba en los pies mientras los mosquitos negreaban el dorso de las manos y el cuello. En los árboles del lindero – palo mulato y zapote reventador- se posaban los gavilanes.
Arriba, el sol.
Faltaba mucho por recorrer. El zacate estrella se enredaba en los pies mientras los mosquitos negreaban el dorso de las manos y el cuello. En los árboles del lindero – palo mulato y zapote reventador- se posaban los gavilanes.
Arriba, el sol.
Wednesday, July 05, 2006
Hay que limpiar la elección
En las últimas horas han ocurrido los siguientes acontecimientos:
1) Se ha demostrado la falta de concordancia entre los resultados del PREP y los resultados oficiales tal y como se registraron en las actas y se mostraron en las casillas.
2) Se han encontrado divergencias entre los resultados electorales y el número de personas registradas en el padrón.
3) Se han excluido del cómputo múltiples actas que, o presentan inconsistencias pero son válidas o se encontraban encerradas dentro de los paquetes electorales.
Estos elementos bastan para desacreditar las manifestaciones de triunfo del candidato Felipe Calderón.
Sin embargo, existen otros elementos que, ante lo cerrado de la votación, deslegitiman este presunto triunfo:
1)Los desvíos de recursos de Secretarías de Estado a la campaña.
2)La abierta operación del S.N.T.E. y múltiples gobernadores priístas a favor del candidato de Acción Nacional desde el aparato de gobierno.
3)La manipulación de los trabajadores por parte de empresarios y la campaña negra de diversos organismos fachada del P.A.N.
Por todo lo anterior, estamos ante una operación –fallida- de manipulación mediática para asignar desde los medios lo que no se consiguió en las urnas.
Hay que limpiar la elección o exigir su nulidad.
Para mayor información:
http://www.senderodelpeje.blogspot.com/
1) Se ha demostrado la falta de concordancia entre los resultados del PREP y los resultados oficiales tal y como se registraron en las actas y se mostraron en las casillas.
2) Se han encontrado divergencias entre los resultados electorales y el número de personas registradas en el padrón.
3) Se han excluido del cómputo múltiples actas que, o presentan inconsistencias pero son válidas o se encontraban encerradas dentro de los paquetes electorales.
Estos elementos bastan para desacreditar las manifestaciones de triunfo del candidato Felipe Calderón.
Sin embargo, existen otros elementos que, ante lo cerrado de la votación, deslegitiman este presunto triunfo:
1)Los desvíos de recursos de Secretarías de Estado a la campaña.
2)La abierta operación del S.N.T.E. y múltiples gobernadores priístas a favor del candidato de Acción Nacional desde el aparato de gobierno.
3)La manipulación de los trabajadores por parte de empresarios y la campaña negra de diversos organismos fachada del P.A.N.
Por todo lo anterior, estamos ante una operación –fallida- de manipulación mediática para asignar desde los medios lo que no se consiguió en las urnas.
Hay que limpiar la elección o exigir su nulidad.
Para mayor información:
http://www.senderodelpeje.blogspot.com/
Tuesday, June 27, 2006
Sobre un cierto tono de queja´últimamente adoptado en todos lados.
Si hay algo que en serio me molesta – y lo he dicho no una sino varias veces y sé que no dejaré de tener que decirlo- es la falta de fe. Falta de fe en uno mismo, falta de fe en la gente, en la historia y en el hombre. A toda la negra sucesión de homicidios, robos, traiciones y miserias que cualquiera puede hacer, se contrapone la sobrevivencia misma del hombre, los prodigios del arte y el pensamiento que ha podido levantar en medio de las fiebres recurrentes que surcan la faz de la tierra.
Tan fácil que es demeritar, tan fácil que es desesperarse. En estos momentos hay decenas de miles de personas sin luz, esperando el asalto de un ejército o temiendo las represalias a nombre de las víctimas. Y sin embargo, en medio de esa maraña todavía hay tiempo para algunos gestos de nobleza, de compasión y si, aunque suene anticuado, de amor.
¿Qué estará haciendo Ingrid Betancourt? ¿Qué es de los sindicalistas en Basora? ¿Qué será ver con hambre hacia las costas de las islas Canarias? ¿Cuántos sacrificios implica que un hijo cruce la frontera?
Y, sin embargo, o se tienen problemas o la monótona vida apesta. Aja.
Bastante cómodo.
Tan fácil que es demeritar, tan fácil que es desesperarse. En estos momentos hay decenas de miles de personas sin luz, esperando el asalto de un ejército o temiendo las represalias a nombre de las víctimas. Y sin embargo, en medio de esa maraña todavía hay tiempo para algunos gestos de nobleza, de compasión y si, aunque suene anticuado, de amor.
¿Qué estará haciendo Ingrid Betancourt? ¿Qué es de los sindicalistas en Basora? ¿Qué será ver con hambre hacia las costas de las islas Canarias? ¿Cuántos sacrificios implica que un hijo cruce la frontera?
Y, sin embargo, o se tienen problemas o la monótona vida apesta. Aja.
Bastante cómodo.
Monday, June 19, 2006
Junio
He perdido el sentido de la escritura. O no. Se me antoja un cigarro. Algún puro tal vez. Estos días han sido de reencuentros. De ver como se va acumulando el tiempo. Algo me da ese pavor al tiempo. Tengo la mente llena de imágenes de barcos abandonados, parques herbosos, tumbas con las letras difuminadas por la intemperie. Igualmente recuerdo la batalla diaria por el olvido. Hermosas mujeres dirigiéndose a la plenitud y más allá.
El punto es que la escritura, la historia y el tiempo, son lineales, pero también curvos. Me recuerdan más al océano con sus corrientes y remolinos que a las gráficas y mapas que los representan.
Quisiera estar tendido en el pasto. Que me leyeras. O que tú estuvieras tendida en el pasto junto a mí.
Pero no va a ser hoy. Hoy estamos en el tiempo lineal, el tiempo del trabajo y los informes a la autoridad.
Por eso he perdido el sentido de la escritura.
El punto es que la escritura, la historia y el tiempo, son lineales, pero también curvos. Me recuerdan más al océano con sus corrientes y remolinos que a las gráficas y mapas que los representan.
Quisiera estar tendido en el pasto. Que me leyeras. O que tú estuvieras tendida en el pasto junto a mí.
Pero no va a ser hoy. Hoy estamos en el tiempo lineal, el tiempo del trabajo y los informes a la autoridad.
Por eso he perdido el sentido de la escritura.
Saturday, June 10, 2006
Retomando
Últimamente el trabajo me satura. Y aunque he estado saliendo, es para cumplir compromisos previos. Pero prometo nuevas entradas, mejores que las anteriores. Quizá sólo más concretas.
Para todo hay tiempo en este tiempo de círculos concéntricos y discontinuidades.
Para todo hay tiempo en este tiempo de círculos concéntricos y discontinuidades.
Friday, May 05, 2006
Para leer
En estos días conoci la obra de dos escritoras diametralmente distintas. Más que de sus novelas me fije en los cuentos, obviamente mucho más manejables.
Angelina Muñiz Huberman es una académica mexicana de origen hispano-judio que escribe remitiéndose a sus raíces culturales y produciendo refinados juegos intertextuales. Borges, los clásicos griegos, el siglo de Oro español, las Sagradas Escrituras se convierten en puntales de su literatura. Ahora bien, no sé en que medida criticar el hecho de que después del goce de la lectura, se me antojaba tomar los textos cuyos guiños reconocia y releerlos. En cambio, para un lector sin tantas referencias literarias -uy si, cómo si no fuera abogado su servidor- los cuentos resultan deslumbrantes. Muy buena. De ella hay como una docena de libros. Al parecer lo mejor de ella es su novela y según los que saben Areusa en el concierto que, creo, esta en Alfaguara y me recomendaron ampliamente.
Sin embargo, a mi me gusta más otro tipo de cuentistas.
¿Cuales?
Aquellas que al escribir no dan su árbol genealógico literario, donde las influencias e influjos han sido previamente absorbidos por el estilo personal y las refereencias literarias no resultan tan evidentes. Tambien me gusta que el entramado referencial, aquel que se apoya en lo exterior al texto, se encuentre perfectamente incorporado a la trama del cuento, reformulado, obedeciendo el sentido del texto. Por todo esto, me siento más cercano a los cuentos de Beatriz Espejo.
Su libro Cuentos escogidos fue publicado por el Fondo de Cultura Económica. Sus personajes mejor logrados son femeninos y todas sus historias son resultado de un profundo trabajo a nivel del lenguaje. Ni modo, este libro si tienen que leerlo.
Luego me extenderé respecto a este libro estimulante.
Angelina Muñiz Huberman es una académica mexicana de origen hispano-judio que escribe remitiéndose a sus raíces culturales y produciendo refinados juegos intertextuales. Borges, los clásicos griegos, el siglo de Oro español, las Sagradas Escrituras se convierten en puntales de su literatura. Ahora bien, no sé en que medida criticar el hecho de que después del goce de la lectura, se me antojaba tomar los textos cuyos guiños reconocia y releerlos. En cambio, para un lector sin tantas referencias literarias -uy si, cómo si no fuera abogado su servidor- los cuentos resultan deslumbrantes. Muy buena. De ella hay como una docena de libros. Al parecer lo mejor de ella es su novela y según los que saben Areusa en el concierto que, creo, esta en Alfaguara y me recomendaron ampliamente.
Sin embargo, a mi me gusta más otro tipo de cuentistas.
¿Cuales?
Aquellas que al escribir no dan su árbol genealógico literario, donde las influencias e influjos han sido previamente absorbidos por el estilo personal y las refereencias literarias no resultan tan evidentes. Tambien me gusta que el entramado referencial, aquel que se apoya en lo exterior al texto, se encuentre perfectamente incorporado a la trama del cuento, reformulado, obedeciendo el sentido del texto. Por todo esto, me siento más cercano a los cuentos de Beatriz Espejo.
Su libro Cuentos escogidos fue publicado por el Fondo de Cultura Económica. Sus personajes mejor logrados son femeninos y todas sus historias son resultado de un profundo trabajo a nivel del lenguaje. Ni modo, este libro si tienen que leerlo.
Luego me extenderé respecto a este libro estimulante.
Wednesday, April 26, 2006
Saldos
Mis lentes ya no me sirven y me arden los ojos. El pantalón y la camisa que llevo puestos se deshilachan impunemente. Tengo una investigación en curso y un curso del que investigo como terminarlo. Libros y más libros. No fui a Veracruz a pasearme sobre la arena. No fui a venerar la cantera rosa de la Catedral de Zacatecas, ni a las selvas de mis abuelos paternos. En cambio, fui a casa de los maternos y me la pasé tosiendo en las noches y durmiendo de dia, mojado en sudor.
Tomo el lapiz y me extravió, pienso en la mujer más extraña e interesante, la más querida y se vuelve la más lejana, aquella a la que sólo debo dejar ir esperando encontrarla.
En fin, valiente viajero este. Tendre que trabajar un rato en cosas que no entiendo o pedir prestamos a los viandantes. Mis relatos son solo memoria y mis memorias parecen registro civil.
Y yo que me creía inteligente.
Hasta perdí en el ajedrez.
Ni modo.
Vuelta a empezar.
Tomo el lapiz y me extravió, pienso en la mujer más extraña e interesante, la más querida y se vuelve la más lejana, aquella a la que sólo debo dejar ir esperando encontrarla.
En fin, valiente viajero este. Tendre que trabajar un rato en cosas que no entiendo o pedir prestamos a los viandantes. Mis relatos son solo memoria y mis memorias parecen registro civil.
Y yo que me creía inteligente.
Hasta perdí en el ajedrez.
Ni modo.
Vuelta a empezar.
Saturday, April 22, 2006
Toma de posición
Apenas hice una crítica muy fuerte a una novela de éxito comercial. En realidad, a la falta de un objetivo, a la reiterada decapitación de sentidos sin proponer algo nuevo, así sea implícitamente, a contraluz, de una manera sesgada o secreta.
Mentira que no haya fin. Mentira que no haya esperanza.
Recuerdo el tetrafarmakon como lo asentó Paul Nizan en uno de sus libros sobre el materialismo de la antigüedad (más o menos):
Nada hay que temer en los dioses.
Nada hay que temer en la muerte.
El dolor puede ser soportado.
La felicidad se puede obtener en este mundo.
Y en tal caso, aunque me equivoque, aunque me extravié, no renuncio a esta felicidad humana, terrena, imperfecta, la única realmente existente.
Y eso te incluye, pequeña gran lectora.
Mentira que no haya fin. Mentira que no haya esperanza.
Recuerdo el tetrafarmakon como lo asentó Paul Nizan en uno de sus libros sobre el materialismo de la antigüedad (más o menos):
Nada hay que temer en los dioses.
Nada hay que temer en la muerte.
El dolor puede ser soportado.
La felicidad se puede obtener en este mundo.
Y en tal caso, aunque me equivoque, aunque me extravié, no renuncio a esta felicidad humana, terrena, imperfecta, la única realmente existente.
Y eso te incluye, pequeña gran lectora.
Pasmo al amanecer
Tengo la mente en blanco. De nuevo, se me escapa el sentido de lo que sucede. La araña cae en su trampa.
¿Y?
Siempre pasan cosas así. La vida es un viaje y en todo viaje los autos se atascan, las señales se cruzan, llegan tormentas que arrancan las carreteras. Algo bueno debe sacarse de estar a la vera del camino en lo que se piensa la ruta.
Debería quedarme callado. Tengo una enorme necesidad de expresarme, pero no tengo las palabras. Imagino algún emblema quimérico del que no se pudiera precisar que animales exactamente lo componen. Igual este emblema sería mágico y veríamos la sangre del pequeño animal circular por todas sus venas y luego volver a perderse en su piel multicolor. Incomprensible, pero atractivo, a veces causante de repulsión.
Y tener que definirlo.
¿Cómo se pueden cometer errores tan garrafales? ¿Cómo se puede uno extraviar en lo transparente?
¿Y?
Siempre pasan cosas así. La vida es un viaje y en todo viaje los autos se atascan, las señales se cruzan, llegan tormentas que arrancan las carreteras. Algo bueno debe sacarse de estar a la vera del camino en lo que se piensa la ruta.
Debería quedarme callado. Tengo una enorme necesidad de expresarme, pero no tengo las palabras. Imagino algún emblema quimérico del que no se pudiera precisar que animales exactamente lo componen. Igual este emblema sería mágico y veríamos la sangre del pequeño animal circular por todas sus venas y luego volver a perderse en su piel multicolor. Incomprensible, pero atractivo, a veces causante de repulsión.
Y tener que definirlo.
¿Cómo se pueden cometer errores tan garrafales? ¿Cómo se puede uno extraviar en lo transparente?
Wednesday, April 12, 2006
La noche es el mar
Amanece. La ciudad esta vacía de estudiantes desde la semana pasada. En el centro, los camiones con extranjeros llegan y llegan. Más que tranquilidad, hay una búsqueda de reposo, como si la realidad fuera el sol a plomo y los patios interiores – una mezcla de mosaicos, macetones, escaleras y habitaciones- el único refugio posible.
Cuando llega la tarde, comienza de nuevo el movimiento. En medio de todo esto, sorprendiendo como cuando desde la cubierta de un barco se ve saltar un pez en la superficie del mar, aparecen una y otra y otra vez, mujeres hermosas. Vientres, caderas, cabelleras. Luces que fulguran unos instantes y se pierden en la maraña de cuerpos, de compromisos, de historias cotidianas.
Para mí, el día esta asociado a la vacuidad, a la transparencia. De acuerdo, veo más, pero mi vista se cansa. El tiempo es como el agua de un torrente, demasiado rápida, apenas con remansos amenazados a cada momento.
En cambio, la noche es el río maduro, mejor aún, el estuario. Se ve, pero es mejor palpar, sentir, saborear. Sentidos secretos se activan y entre la luminosidad que revela unas cosas y otras no, el sonido lo mismo se amortigua que se solidifica o se acelera. La noche cambia y te cambia en series inesperadas. Entonces el ser se manifiesta como misterio: bien vista, la noche es el mar.
Cuando llega la tarde, comienza de nuevo el movimiento. En medio de todo esto, sorprendiendo como cuando desde la cubierta de un barco se ve saltar un pez en la superficie del mar, aparecen una y otra y otra vez, mujeres hermosas. Vientres, caderas, cabelleras. Luces que fulguran unos instantes y se pierden en la maraña de cuerpos, de compromisos, de historias cotidianas.
Para mí, el día esta asociado a la vacuidad, a la transparencia. De acuerdo, veo más, pero mi vista se cansa. El tiempo es como el agua de un torrente, demasiado rápida, apenas con remansos amenazados a cada momento.
En cambio, la noche es el río maduro, mejor aún, el estuario. Se ve, pero es mejor palpar, sentir, saborear. Sentidos secretos se activan y entre la luminosidad que revela unas cosas y otras no, el sonido lo mismo se amortigua que se solidifica o se acelera. La noche cambia y te cambia en series inesperadas. Entonces el ser se manifiesta como misterio: bien vista, la noche es el mar.
Sunday, April 09, 2006
Concentración
El problema es no dejar que el futuro o el pasado proyecten sombras sobre el presente. El rememorar o el proyectar es para otro momento. Cuando se actua hay que ver, minuto a minuto, que esta pasando. Entregarse al instante. Leerlo y seguirlo.
No más.
No más.
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