Congreso. Día extraño. Gente conocida. Gente amable. Hermosas palabras. Signos reiterados. Viejas casonas desprendidas de su carácter original. Cielos azules. Memoria de Malcolm Lowry. El pasado que se viene encima. Las piedras. Piedra de Santo Tomas. Lozas de granito. Mármol. Arrastrar los pasos al caminar. Sabor a café. The youth. The never ending. Pasos de fantasmas. Los fantasmas visten elegantemente en color café y azul oscuro. Cartelones verdes invitando a comer. Cuellos de cisne y nucas trasquiladas. Ajorcas. Pasos de fantasmas S. A. Pájaros aleteando. Palomas. Olvidos y desmemorias. El deshacerse del tiempo. El triunfo de la muerte. Gog y Magog. Los dientes de la zorra que escupe los caballeros y los naipes. Terminamos cerrando el abrigo y bajando las escaleras. Pasos de fantasma. Sudor frío. Largo pasillo. Sol y Klaus Kinski. Todos los hombres estamos solos. Brotan las cornejas del suelo su aleteo inusitado.The life is a tissue. Is a new vision of the grace of God in a world without God. Trés bien. Nous pouvons vivre avec le necessaire. Surcan los aires las doncellas, el pasillo y los ladrillos. El sol en el cielo no quiere caer. El silencio de una vida que se escapa y en la noche. Goteo lácteo. Goteo sanguíneo. El orden se sobrepone. Hoy es noviembre siete.
Thursday, November 08, 2012
Saturday, October 20, 2012
Encuentro
Hoy me encontré con una gran amiga. Lleva toda su vida en el ámbito público. A lo largo de la charla no pude dejar de fijarme en sus manos: son largas y de dedos finos, parecen moverse con la confianza de alguien que sabe entretejer hilos delgados y manipular materias frágiles. Su rostro me sigue pareciendo bello, aunque en estos días presenta un cansancio inmenso, no físico sino más bien mental.
El tono de su voz también tiene trazas de cansancio, de haberse empecinado en algún momento en hacerse escuchar y ahora, lista sólo a deslizar pequeñas verdades, indicios de grandes riesgos, de grietas bajo superficies aparentemente sólidas, no pierde su tiempo en oídos de maquinista.
Su cuerpo es hermoso todavía. Parte del cansancio lo explica el gimnasio y la extraña autoconsciencia de quien quiere interesar a los demás en su aspecto.
Su mundo es tan teatral como el de una actriz. La diferencia es que Lady Macbeth y las Brujas son verdaderas y se replican por centenares. Cada que toca su vida profesional y esta se entremezcla con la privada, me siento desplazado a uno o a varios de los círculos del Infierno de Dante. La soberbia, la traición, el orgullo, la lujuria y la codicia toman cuerpo, nombre y apellido, están detrás de nombres abstractos y términos asépticos.
Al final trato de recordar las muchas ocasiones a lo largo de los años en que nos hemos visto: desde los pasillos universitarios a estas largas charlas robadas a su agenda. La viveza de los primeros años es cada vez más suplantada por una autoconfianza que deriva en dureza. Lo ideológico hace tiempo que fue abandonado y ahora priva lo procedimental. Con todo, tiene principios en comparación con el sordo mutilarse de la multitud al fondo. Algo, sin embargo, la coloca en una situación inerme - tan inerme como está la mayoría de los hombres ante los rejuegos del poder- y ese algo es su creencia en la naturalidad de estos procesos, en la profunda incapacidad humana de aprender de los errores.
La luz se extingue. Afuera cruzan rápidamente los vehículos. Por un momento volvemos a ser quienes fuimos en esos días remotos llenos de fe.
Regreso caviloso. La noche cae totalmente sobre mí.
Tuesday, October 09, 2012
Octubre gris
Llegamos al diez de octubre. Mientras escribo esto se confirma la muerte de Heriberto Lazcano y, por otro lado, se discute la pertinencia o no de entregarle el Premio FIL a Brice Echenique.
Ambos eventos, aparentemente desconectados, en realidad expresan un proceso que conforme avancen los días parecerá cada vez más obvio al observador: la redefinición de las esferas de poder e influencia entre el grupo que detentó desde el año dos mil la presidencia y el que llega. Si bien es cierto que los grupos mencionados responden a una misma visión de la política económica, no menos cierto es que bajo lo que parece unanimidad y concurso de intereses, se encuentran los conflictos y choques entre grupos de diversa índole, ahora empeñados en comenzar a definir su lugar en el nuevo estado de cosas.
No es casualidad que mencione a un choque entre la delincuencia y el estado, así como un premio literario como manifestaciones de un mismo proceso en sentido amplio. En ambos casos, se trata de grupos sociales que deben de ya definir su posición o influencia frente al nuevo detentador del ejecutivo. Diferencia clara: en el segundo caso, el ejecutivo es sólo un observador tras bambalinas, hasta hace poco ni siquiera con un titular de Cultura en su equipo de transición.
Sin embargo, hay algo común que añora los viejos días del PRI: tanto la delincuencia como los grupos de intereses en la cultura buscaban la mediación del estado. Una dinámica de sujeción y control, garrote y zanahoria, es común a ambos espacios. Por un lado el jefe de plaza, por el otro el becario del Fonca, ambos de una u otra forma necesitaban de cierta tolerancia del gobierno.
En medio del cambio que viene, mucho ruido y mucha bala tiene como destinatario al nuevo gobierno. El que se va, se va.
Wednesday, May 30, 2012
Una noche de mayo
Mientras escribo, llegan las noticias respecto las deliberaciones del movimiento #Yo Soy 132. De inicio, se puede catalogar como el primer movimiento estudiantil universitario en más de una década. Igualmente, a diferencia del C.G.H. de 1999, surge con una agenda que no se circunscribe en su accionar táctico al campus universitario. Además, las redes sociales son la gran novedad en este movimiento al brindarles una capacidad de reacción con la que sólo se soñaba previamente.
Una constante de las
aproximaciones es la comparación con el movimiento del 68. No exclusivamente
con el movimiento estudiantil mexicano de 1968 que es reprimido en Tlatelolco.
Más bien, con esa suerte de revolución silenciosa que implicó la irrupción de
los estudiantes y, en general, la juventud en distintas latitudes del planeta. El
necesario recuento – mismo que hizo Carlos Fuentes a su modo- implicaría
recordar México, París, Praga, sin olvidar que sus antecedentes y derivaciones
en realidad colmaron el imaginario de lo que se consideraría el ser joven las
décadas subsecuentes.
Es este el punto que quiero
abordar. A pesar de lo circunscrito de su protesta y lo tremendamente
específico de la coyuntura en la que se presenta, la politización y la
transformación de pautas sociales de comportamiento apenas ha comenzado. Si
algo tiene en común esta protesta con las de La Puerta del Sol en Madrid y La
Primavera Árabe, es el carácter completamente abierto de sus alcances. A su
vez, las confluencias que convoque son inusitadas: frente a los más jóvenes –
al igual que en 1968- se encuentran diversas generaciones con las más diversas
posiciones y disposiciones frente al fenómeno del poder y sus distintas caras.
A diferencia de 1968, el país hoy tiene una cierta pluralidad, una cierta vida
democrática que parece ser susceptible de enriquecerse con este proceso que le
cambia el rostro. Pero los retos, igualmente están ahí. Ya no devienen del Ogro
Filantrópico incapaz de reconstituirse. Vienen de la misma pluralidad, del
necesario aprendizaje del diálogo y la tolerancia en la acción y, por otro
lado, de la tentación siempre presente del autoritarismo y la violencia. En
este caso, de no ampliarse la capacidad del mismo estado y sociedad mexicana (
y en cierto sentido, global) de hacerse eco de las ansias de participación y
transformación que se nos vienen encima, la violencia difusa que hoy vemos y
que castiga tanto a activistas como a gente común, podría erigirse en el oscuro
expediente que necesitan las castas en el poder para perpetuar el estado de cosas.
Con todo, quiero terminar con una nota de esperanza. Casi todos ubican El Gatopardo, la obra maestra de Tommasi de Lampedusa, como una novela donde el cambio de las apariencias congela el verdadero cambio social. “Que todo cambie, para que todo siga igual” es la divisa que se repite de manera inconexa en distintas fuentes. Esas palabras del protagonista se ven contradichas por la acción de la novela. Al final, en una Italia ya despojada del peso muerto de la aristocracia, el Gatopardo entrevisto en el cuerpo embalsamado de un perro se disuelve en el aire como un recuerdo inerte de una época que, pese a todas las resistencias, queda atrás.
Saturday, April 14, 2012
Urbe
Pasé un par de días en la Ciudad de México. Una noche, me tocó caminar por el Centro Histórico recién mojado por la lluvia. Eso me trajo a la memoria un relato que estoy armando, el cual todavía esta muy lejos de llegar a buen término. El punto es que retoma la idea - ya manejada por muchos- de cómo esta ciudad sobre cieno y antes sobre agua, descansa también sobre historias. En realidad, creo que pocas ciudades pueden tener una historia más desolada que ésta. O tal vez toda gran ciudad que haya pasado por un sitio la comparta.
Simplemente, de noche la Ciudad vuelve a estar surcada de canales y poblada de aparecidos. La piedra recuerda el hambre, el espanto, las discordias. Probablemente también los amores, pero ese recuerdo sólo se condensa en las habitaciones y los rincones más solitarios de los parques. Los amores prohibidos, en cambio, si suelen perpetuarse en alguna leyenda. Por ahora, dejo a la Ciudad de México, con sus noches de frío y sus cinturones de jacarandas.
Friday, July 15, 2011
Libros
Antes de dormir recordaré los libros que hicieron mi infancia. Primero Las Mil y Una Noches, pero la edición de Aguilar, la de Cansinoss Assens. Comencé a leer sus volúmenes a los diez años, mi mamá lo compró en abonos para mi cumpleaños. Aquí esta uno sobre mi mesa. El Pequeño Larousse, en cambio, me fascino desde antes de leer, igual que un Atlas de la vida salvaje todo escarapelado que guarda los rayones de un momento en que imaginaba dragones en esas láminas (obvio, tenía que ser un libro valioso para que mis padres no lo desecharan tras el suplicio que le aplicó el primogénito).
Mi abuela tuvo otra genial idea. Me pasaba una colección de tiras cómicas de la década de los cuarentas perfectamente atadas con hilo y guardadas desde que llegaron a la casa del rancho, un poco antes de la carretera. Tarzán, básicamente, aunque los Pepines tenían su encanto.
¿Algún otro? Leía de todo. Robinson Crusoe, Ivanhoe, 2O Mil Leguas de Viaje Submarino. Selecciones del Reader Digest lo conocí desde una edición de 1940 y tantos que decía que la esvástica no vencería la cruz y mostraba un pulpito japones con banderitas del sol naciente en Asia, hasta la edición inmediata tras la lectura de mi abuela.
Mi padre no leía para sí, pero le gustaba que mi mamá le leyera el Tesoro del Declamador. Por eso, luego nos leyó todo lo que pudo durante años.
La mayoría de mis libros siguen conmigo. A veces regalo algunos que me parecen resultarán especiales para quién se los obsequio. Pero es raro. Más bien, quiero seguir viviendo la emoción de ir vaciando una caja de libros de veinte, treinta o cincuenta años atrás.
Hay otros libros, los de juventud y adolescencia. Esos contaré luego cuales fueron los significativos, pero por ahora ya son suficientes peces de plata lanzados al aire.
Pero Alá es el más sabio.
Sunday, May 22, 2011
SOL DE MEDIO DÍA
Me encuentro en estos momentos más cansado que de costumbre. El viernes pasado salí de viaje y me encontré ante un panorama demasiado conocido. La temperatura ascendía a cuarenta grados, el sudor entraba en mis ojos sin darme tregua. Todo para hacer un trámite. En una de las esquinas de la pequeña ciudad que visitaba, una tienda de ropa en la que solía comprar se encontraba en remate.
Me gustan estas visitas esporádicas por lo que veo de la gente. De alguna manera podría ir a Bangladesh y encontraría cosas similares: pequeñas barberías, tiendas de bisutería contrabandeada, oficinas recién pintadas donde los llamados a cuidar el entorno chocan con la gente pescando para subsistir entre botellas de refresco vacías.
El problema es que no es Bangladesh. Está demasiado cerca para que diga su nombre. Sin embargo, lo que me cansa no es el sudor en los ojos o el calor. Pasan años sin que realmente vea un cambio de fondo en la mentalidad de la gente. Tal vez patrones de consumo alterados, eso sí.
Es entonces cuando saltan a la memoria poemas como el de los ajedrecistas de Cavafis. Un poema donde dos ajedrecistas combaten en medio de un verdadero combate sin poner atención a lo que sucede alrededor. Siento algo así. O como si México fuera una serie de fortalezas y fosos apenas contactados entre sí. Mundos que no dialogan ni se tocan. Totalmente ajenos.
Si a esta gente que veo – sentada en la acera, vendiendo mangos y papayas, mientras detrás de una cortinilla una mujer morena de vientre enorme bebe una cerveza- me escuchara hablar sobre la birria – no la de Jalisco, sino la de Aguascalientes- no me entenderían. Aquí el borrego es el pedigüey. Si le dijera al hombre criollo, terrestre y católico de Aguascalientes como es el zacahuil o que en ese río cada invierno sube la cría de un gran pez y pese a la prohibición se vende y se consume como si fueran angulas o algo así, tampoco me entendería.
Todo así. Todo en su estanco , sin diálogo, sin pureza pero exigiendo que esta se simule. Por los siglos de los siglos amén.
Es eso lo que cansa.
Saturday, March 05, 2011
Baluarte
La arena. El fluir incesante de la arena. El sentir su lento enroscarse en círculos alrededor de la misión. El ver el profundo rosa de la aurora y el arder incendiario de los amaneceres. La arena. La arena que se enrosca. La lentitud del día que se encoge en la sombra. El día humano. El ser humano que se va empequeñeciendo, reduciéndose al cuaderno de notas y la cámara. Son los días más lentos que te ha tocado vivir. Afuera, del rosa violáceo al azul intenso y nuevamente la transparencia de la noche. Es el tiempo natural. Tiempo prehistórico. Un tiempo más allá del hombre. Cinturones de estrellas mostrándose y girando todas las noches mientras te calientas al fuego. Todo gira, todo se enrosca, piensas, sin recordar si lo pensaste ayer o antier o el día que decidiste alojarte en la vieja misión para poner tus ideas en orden, viejo payaso, recordando a Bowles y a Eusebio Kino, nombres que ya no tienen sentido, nombres de una existencia pasada, de una existencia abandonada tiempo atrás, más allá de los montes de arena, más allá del mar que sabes próximo y que en medio de las ondas de calor y el eco de la arena que fluye es adivinado.
Hay agua en el pozo. Siempre ves con placer el cubo que asciende desde las profundidades de la tierra. Sientes el agua, arrancada de su reposo de sombras por tu mano. Aquí no hay gente. Te sabes loco y por eso no en balde avisaste a los amigos en el rancho. Vendrán – dicen- a recogerte. Y a lo mucho garrapateas tus notas pero sabes que no sacaras nada en claro, te imaginas como esos hombres medievales que aparecen bajo la cinta del zodiaco, no en lo que tienen de sabios, sino en la inmovilidad de su gesto. Recuerdas esa otra imagen del hombre al borde del mundo conocido, cayendo a las profundidades. Tú sabes que esa es precisamente tu condición: estas cayendo en ese vacío extraño de tu consciencia, de tu alma que siempre pensaste como una imagen de ti mismo en transparencia y ahora sabes que es otra cosa: un cuenco de madera, un cubo en el que cae agua, granos de arena frotándose, un murmullo lejano que se adivina desde la cama en algún punto indescriptible, cualquier cosa, pero cualquier cosa evanescente, o, más precisamente, la huella de un lagarto en la arena.
Los primeros días el calor, la soledad, los bichos te parecían retos propiciadores o amenazas, ahora eres un palpitar constante, un eco de ti mismo que se repite incesantemente. Ya no lees como dijiste que harías y no te preocupa aquello que alguna vez conociste como noticias.
En cambio, llegan recuerdos repentinos. A veces a media noche, cuando vez ese oscuro espejo donde brillan miríadas de estrellas. O en la cama, en ese revolverse inquieto de un lecho apenas decoroso. Por alguna razón no quieres deshacerte del crucifijo y la cadena, pero tu fe ya es otra, si todavía puede decirse que tienes fe. La fe es un sabor a fierro. La imagen de ese cuerpo que ahora sabes fue uno con la arena, la caliza y la langosta. Piensas esto pero no lo piensas como antes. Los pensamientos llegan como filtraciones. Como imágenes desvaídas.
La niña por ejemplo. Primero una niña lluvia que aparece como eco de un comercial de Coca Cola que irrumpe en la soledad de la noche o en esa extraña calma de la media tarde cuando el sol se acerca a una muerte desde la seriedad de la plenitud. Luego te pierdes en el azul débil de las líneas del cuaderno, en el brillo amable de la pluma que te lleva de nuevo a la época de las plumas fuentes y la tinta derramándose.
Vuelves a la niña. Si es rubia, la imaginas como una que aparecía en los cárteles y las fotos de las revistas norteamericanas de tus abuelos. Una niña de un anuncio de pan que nunca conociste. Luego, sí, ahora lo recuerdas, te diste cuenta que te recordaba a aquella mujer que tanto quisiste. Si es morena, normalmente sonríe y te saluda de lejos. Tú abres los ojos y ves el techo alto de la habitación. La piedra. La madera. Las arañas, el calor que baja hasta ti, la sequedad del ambiente. Te das cuenta que las añoras, que añoras esa vida, que de la imagen de esa niña – a veces rubia, a veces morena- pasas a recordar a distintas mujeres. La morena, ahora recuerdas, fue tu primera compañera de juegos, antes de que siquiera tuvieses hermanos. No recuerdas su nombre. No recuerdas nada. Sólo que era morena y su cabello caía como cascada. Eras un niño tonto, tímido, sobreprotegido. No sabes si aún lo eres, ahí, escondido entre las arenas, escuchando el eco del tiempo desmoronándose, recordando las historias árabes de ruinas en los páramos, de imperios caídos y de genios en redomas. Pero claro, tú sabes que eso también lo pensaste ayer y lo pensarás mañana, hasta que tengan la inoportuna idea de regresar por ti y llevarte de nuevo, de ser posible, a ese tiempo de los hombres que ahora te resulta más improbable que los bordes vaporosos del horizonte sobre las dunas, incontables allá en el horizonte, más allá de ese pequeño baluarte fuera del tiempo en que ahora estás.
Saturday, November 13, 2010
Extrañas memorias del tiempo pasado
No sé si era demasiado joven. O si mi memoria falla demasiado. Simplemente no recuerdo un periodo tan corrupto, tan mortalmente corrupto como este.
Recuerdo una noche después de que mataron al cardenal en el aeropuerto. Sentí miedo de atravezar la arboleda que bordeaba la escuela.
México no es así, me dijeron.
Había quien recordaba a Maximino. La manera en que Jenkins se hizo Jenkins. Una rama de mi familia recordaba un periodo de asesinatos habituales en tiempo de mis abuelos, cuando la vainilla costaba vidas y tenías que cuidarla armado. Mi padre tenía presente la violencia en Centroamérica, los bombazos que no alteraban a nadie a media cuadra de la explosión.
Eran charlas. Eran memorias. Gente a caballo que llegaba y prendía fuego a la casa. El general tal que veia a una mujer y se la llevaba, un rancho y se la llevaba. Pero la gente era buena y trabajadora, decían. Había sobresalto cuando aparecía un muerto. Uno. Y muy a la larga, en charlas entre vecinas o por azares increíbles, te llegabas a enterar de los detalles. Uno más en malos pasos.
¿Corrupción? Si, había que pagarle al de tránsito quiza. Pero nada como Banrural. O las tranzas de los petroleros. Quiza algún funcionario bancario era despedido. La corrupción o era muy abajo o muy arriba. Había una clase media pretensiosa que deseaba ser más y apostaba por la educación de sus hijos. El pobre sería campesino o herrero. Si estudiaba tendría un mejor trabajo. Alguno se iría a Estados Unidos.
Estados Unidos. Ahí si hay armas en las escuelas. Y drogas. Y rock que es diábolico y un instrumento para que perdamos nuestra identidad cristiana. Pero México no es así. Eso me decían en la escuela privada. En la pública me dijeron que México no era así. Que teniamos a Juarez, nuestras tradiciones y unidad nacional. Si, el rock es diábolico y apátrida por cierto.
Esa noche cruzamos la larga calle hasta la parada del camión un poco temerosos.Ya era tarde. Alcanzamos a algunas preparatorianas rezagadas (turno vespertino, cabe mencionar).
Cada quien tomo su rumbo. Yo un microbus repleto de muchachos. Mi amigo siguió su camino hasta su casa en el barrio, temible por sus borrachines escándalosos. Llegamos tranquilos y sin problemas.
Ahora México no es así.
Recuerdo una noche después de que mataron al cardenal en el aeropuerto. Sentí miedo de atravezar la arboleda que bordeaba la escuela.
México no es así, me dijeron.
Había quien recordaba a Maximino. La manera en que Jenkins se hizo Jenkins. Una rama de mi familia recordaba un periodo de asesinatos habituales en tiempo de mis abuelos, cuando la vainilla costaba vidas y tenías que cuidarla armado. Mi padre tenía presente la violencia en Centroamérica, los bombazos que no alteraban a nadie a media cuadra de la explosión.
Eran charlas. Eran memorias. Gente a caballo que llegaba y prendía fuego a la casa. El general tal que veia a una mujer y se la llevaba, un rancho y se la llevaba. Pero la gente era buena y trabajadora, decían. Había sobresalto cuando aparecía un muerto. Uno. Y muy a la larga, en charlas entre vecinas o por azares increíbles, te llegabas a enterar de los detalles. Uno más en malos pasos.
¿Corrupción? Si, había que pagarle al de tránsito quiza. Pero nada como Banrural. O las tranzas de los petroleros. Quiza algún funcionario bancario era despedido. La corrupción o era muy abajo o muy arriba. Había una clase media pretensiosa que deseaba ser más y apostaba por la educación de sus hijos. El pobre sería campesino o herrero. Si estudiaba tendría un mejor trabajo. Alguno se iría a Estados Unidos.
Estados Unidos. Ahí si hay armas en las escuelas. Y drogas. Y rock que es diábolico y un instrumento para que perdamos nuestra identidad cristiana. Pero México no es así. Eso me decían en la escuela privada. En la pública me dijeron que México no era así. Que teniamos a Juarez, nuestras tradiciones y unidad nacional. Si, el rock es diábolico y apátrida por cierto.
Esa noche cruzamos la larga calle hasta la parada del camión un poco temerosos.Ya era tarde. Alcanzamos a algunas preparatorianas rezagadas (turno vespertino, cabe mencionar).
Cada quien tomo su rumbo. Yo un microbus repleto de muchachos. Mi amigo siguió su camino hasta su casa en el barrio, temible por sus borrachines escándalosos. Llegamos tranquilos y sin problemas.
Ahora México no es así.
Sunday, October 17, 2010
Amaneceres
El silencio rompe la pauta en el amanecer de los tableteos.
El amanecer se encuentra orlado por el alambre de púas.
La Biblia esta plena de figuras de amargura. Mirra, agua salobre, hiel y vinagre. Sin embargo, esta arista de los Misterios nunca será mostrada en los almacenes por Navidad.
El amanecer es el momento previo al erizado despertar de los eriales.
Voces e imágenes de muerte saturan los amaneceres. Granadas y cuerpos pendiendo al azar.
La Biblia esta llena de imágenes de dulzura. Miel, leche, higos. El Cantar de los cantares contrapuntea las Lamentaciones de Jeremías. Sin embargo, esta arista de sobria belleza, tampoco será mostrada en los anuncios de Navidad.
El amanecer tambien puede irrumpir sobre una cajita de Olinala, sobre una miniatura con aplicaciones de concha nácar de Hidalgo o un simple adorno de papel de china.
Lo pequeño, lo nimio, lo sobrio. El fugaz brillo del sol matinal sobre la mesa. Lo simple, lo duradero, lo frágil. Esa es la paz de los amaneceres.
El amanecer se encuentra orlado por el alambre de púas.
La Biblia esta plena de figuras de amargura. Mirra, agua salobre, hiel y vinagre. Sin embargo, esta arista de los Misterios nunca será mostrada en los almacenes por Navidad.
El amanecer es el momento previo al erizado despertar de los eriales.
Voces e imágenes de muerte saturan los amaneceres. Granadas y cuerpos pendiendo al azar.
La Biblia esta llena de imágenes de dulzura. Miel, leche, higos. El Cantar de los cantares contrapuntea las Lamentaciones de Jeremías. Sin embargo, esta arista de sobria belleza, tampoco será mostrada en los anuncios de Navidad.
El amanecer tambien puede irrumpir sobre una cajita de Olinala, sobre una miniatura con aplicaciones de concha nácar de Hidalgo o un simple adorno de papel de china.
Lo pequeño, lo nimio, lo sobrio. El fugaz brillo del sol matinal sobre la mesa. Lo simple, lo duradero, lo frágil. Esa es la paz de los amaneceres.
Monday, August 02, 2010
El río de la memoria
Apenas hace unas semanas fui al rancho. Tuve la osadía de caminar por la orilla del río a mediodía. Quedé empapado en sudor, quemado del rostro y sorprendido de que sólo fueron veinte minutos de caminata. El recorrido no es díficil ni cansado: empieza en la calle Rivera del Río, continúa por una serie de casas a la orilla del mismo y sigue bordeando platanales y campos abandonados hasta que llego a la vereda del rancho y doblo hacía la casa.
Recorrerlo es hacer memoria de una serie de historias contadas desde lejos e incluso de algunas vividas. Fue en ese recorrido - no sé donde- donde algún tío abuelo encontró a un grupo de revolucionarios colgando a su mejor amigo y él tuvo que abrazarlo para ayudarlo a bienmorir, so pena de ser el siguiente. Y aún así, más tarde, murió de la impresión.
Mi abuela me platicaba de la vez que viendo la creciente, esa mezcla de agua revuelta, troncos y basura, alcanzaron a ver pasar una casa con la gente en el techo. Y así. Historias y más historias, una memoria que se combina con los infaltables libros y resulta en un acervo extraño, hecho no sólo de esos recuerdos, sino de sabores y sensaciones compartidas. Ese tejido de recuerdos, vale la insolada, aunque lo mejor, es el mismo recorrido al atardecer. Entonces las garzas y las aves acuáticas resultan mucho más fáciles de observar.
Saturday, July 24, 2010
La lucha contra un dictum
Me gusta escribir. De hecho, la mía fue una infancia entre libros y dibujos. Siempre sentí predilección por la biología (animales sobre todo) y la literatura. Al final de la preparatoria la indecisión era absoluta. Mi padre ayudó a solucionar el problema. "Necesitamos un abogado" me hizo llegar la sugerencia a través de mi madre. Y en un acto trascendental, accedí. La lucha posterior a mis primeras tres semanas fue de antología entre un padre convencido de que tenía un hijo irracional y el hijo que no toleraba en lo más mínimo la facultad. Al final, pactamos: "Termino derecho pero me ayudas a cursar otra carrera" El accedió, pensando que a la larga iba a entrar en razón y rematando con el dictum favorito de la gente razonable contra los estudiantes de humanidades: "Te vas a morir de hambre".
Lo bueno de la facultad -descontando el aislamiento, el rechazo a la forma de ver el mundo de los compañeros, el aburrimiento y todos los demás problemas que venían a juntarse-es que era el lugar perfecto para leer. Con un ligero repaso al código se tenía tiempo para acceder a novelas, obras de filosofía, historia, sociología, arte. De todo, menos derecho de ser posible.
Y no es que fuera malo. Parte del sí inicial -antes de estrellarme con el muro- se debía a la inmensa multitud de abogados que habían sido escritores. Pues si, pero para mí el escribir se volvió una defensa tenaz de mi ser, algo que me daba un lugar y un destino.
Terminando la carrera, fuí a la UNAM. Realmente fue una zambullida en la libertad y la pluralidad. Hasta la huelga agradezco, aunque me pasó a traer. Con mi título de abogado - pese a todo, tuve un buen promedio- y mis estudios de literatura, entré a la Maestría en Literatura Mexicana. Nuevamente la idea era escapar al dictum "Te moriras de hambre" y al tedio del litigio. Hoy tengo un doctorado, he dado clases en Aguascalientes y Puebla, y sigo pensando que todo esto no es sino un medio para vivir decorosamente y seguir escribiendo. Faltan las publicaciones, faltan los concursos, pero yo sigo escribiendo y eso quiero seguir haciendo. Y sigo contradiciendo con toda mi alma ese dictum que ha frustrado a tantos: "Te vas a morir de hambre".
Por cierto, gracias a que escribo, conocí a la mujer que quiero.
Wednesday, July 21, 2010
Reflexión
En paralelo a las primeras entradas de este blog, se realizaban las marchas ciudadanas contra Mario Marín tras el escándalo Nacif. El día de hoy la noticia son las resistencias gubernamentales a preparar la entrega recepción al nuevo gobernador Rafael Moreno Valle. En mi caso no se trata de alegría por el triunfo del opositor, sino de algo un poco más difuso: me alegra que pese a todas las desviaciones, anomalías y vicios, no se le haya dado continuidad a una de las visiones más arcaicas de la política mexicana. Demasiado patrimonialismo, demasiado desdén a la opinión pública, demasiada prepotencia. Fue un sexenio largo, gris, sin iniciativa. El pendiente es saber que tanto maduro la consciencia ciudadana en este tiempo. No creo que la historia pase en vano.
Otra pregunta, más compleja, es como incide lo público con nuestras pequeñas historias. O qué pensarán los actores de este periodo ya lejos del poder, cuando estén solos con su conciencia.
Friday, July 09, 2010
Sábado noche
Klimt. El beso. Decirle a alguien: te veo en esa imagen. Te siento en esa imagen. Eres como las mujeres que Klimt retrata. Solo pensarte me coloca en una extraña perspectiva. Si, sé que eres tú, tu historia, tu nombre. Pero más allá de eso, cosa de charlar un poco, de oir tu voz, la historia pasa a segundo termino y de repente ya estoy del otro lado, en ese mundo lavado por la lluvia donde todo renace y yo mismo soy un ser nuevo.
Igual pueden venir todas las imágenes, los aromas, los roces. Es un estar fuera del mundo. Por eso Beatriz de Dante Gabriel Rossetti. O el Nacimiento de la Primavera de Botticelli. Todas las que posaron eran las mujeres amadas por los autores. Hay algo diferente en ellas. Son quienes son pero tambien lo que eran para quien las pintó.
Y frente a una mujer un hombre siempre será tan torpe...
En fin, continua la lluvia.
Igual pueden venir todas las imágenes, los aromas, los roces. Es un estar fuera del mundo. Por eso Beatriz de Dante Gabriel Rossetti. O el Nacimiento de la Primavera de Botticelli. Todas las que posaron eran las mujeres amadas por los autores. Hay algo diferente en ellas. Son quienes son pero tambien lo que eran para quien las pintó.
Y frente a una mujer un hombre siempre será tan torpe...
En fin, continua la lluvia.
Lluvia
Llevo una semana más o menos en casa de mis padres. La lluvia no para y aprovecho para leer. La prensa esta llena de frases hechas, de series de palabras que hace mucho renunciaron a intentar escudriñar los hechos. Es un juego de espejos, bien lo sé, pero en ese juego resulta díficil ubicar algo que no sea el reflejo del reflejo.
Por ahí recuerdo una charla rápida con una colega lingüista. De alguna forma identificaba la literatura con la ficción. Yo aduje - sin poder recordar el autor que señala esto- que más bien era una cuestión de "dicción", del cómo se dice algo independientemente de si es referencial o no. El famoso "cómo se cuenta" de los talleres literarios.
Y ahora estoy un poco vacío. No sé qué escribir. Tengo pendientes ponencias y artículos académicos pero me pesa escribirlos. Es un problema de libertad - sé que por presión al currículum los escribiré- pero el problema es no tener la soltura que alguna vez tuve.
Bueno entre queja y queja esta esta entrada de blog y ya a lo lejos se asoman otras cosas más agradables e interesantes para los que leen.
Wednesday, July 07, 2010
Tu presencia
Aunque no estás - y yo soy el que no estoy-, aunque no te veo, aunque de momento te me escapas y yo escapo, sigo contigo. Y las largas caminatas suceden una y otra vez en mi mente, el toque discreto con tu piel en la calle, la mirada furtiva y no tanto que se perdía en tu cuello, la tentación de acariciar la nuca y ese extraño ejercicio de imaginarte como te verías desde arriba, cómo te verían los ángeles si existen.
E igualmente sin estar, pensando en el paso rápido que tantas veces me esforce por alcanzar, la mirada luminosa que más allá de las pequeñas tormentas siempre me dejo expectante, como quien se asoma desde el risco a un lago, siempre queriendome lanzar a tus ondas y a tu abrazo. Todo eso, estando sin estar.
Y aunque de momento estos no son más que signos oscuros sobre un fondo claro - o signos claros sobre fondo oscuro- más allá de esta lectura donde los actos tomán cuerpo y la realidad gota a gota nos reduce a la existencia cotidiana, ahí, donde esta lo que más quiero y quiza aquello que justifica mi presencia en este plano, estas tú.
Te quiero mucho Tani.
E igualmente sin estar, pensando en el paso rápido que tantas veces me esforce por alcanzar, la mirada luminosa que más allá de las pequeñas tormentas siempre me dejo expectante, como quien se asoma desde el risco a un lago, siempre queriendome lanzar a tus ondas y a tu abrazo. Todo eso, estando sin estar.
Y aunque de momento estos no son más que signos oscuros sobre un fondo claro - o signos claros sobre fondo oscuro- más allá de esta lectura donde los actos tomán cuerpo y la realidad gota a gota nos reduce a la existencia cotidiana, ahí, donde esta lo que más quiero y quiza aquello que justifica mi presencia en este plano, estas tú.
Te quiero mucho Tani.
Monday, May 31, 2010
Tentativa
Los últimos meses los he pasado dedicado a la docencia en Aguascalientes. En la medida de lo posible he visitado Puebla, Veracruz, Zacatecas, Jalisco y Guanajuato. El país ya tiene en conjunto un escenario inconfudible de fin de sexenio, a pesar de que formalmente faltan dos años para la elección presidencial. En medio de estos viajes, la continua lectura de noticias y el verificar las pequeñas y grandes dificultades para dialogar entre los distintos segmentos de la sociedad mexicana, empiezo a sentir la necesidad de escribir de otra manera. No tengo una idea precisa, pero me doy cuenta que de repente no me satisface lo que hago y, sobre todo, que quienes escribimos tenemos un tono homogéneo, pensamos parecido o, sobre todo, pensamos en los mismos lectores.
Aunque el contexto es el que me lleva a este cambio, la búsqueda será interna y básicamente de estilo y de lenguaje. Quiere decir que, aunque seguiré explorando la nota periodística y la crónica, los distintos discursos académicos y algunos otros registros en los que a veces incursiono, es necesario buscar de nuevo la expresión personalísima que en algún momento me decantó por escribir.
Saturday, April 24, 2010
Visita a Puebla
Llegué hace una semana y he estado saliendo al DF. El estado se encuentra inmerso en el periodo electoral. De alguna forma es más sano así, cuando la competencia ya es abierta y no hace falta leer entre líneas.
Hay detalles que en otro momento no me habrían llamado la atención. Por ejemplo, los graffitis. Alguién entendió que no tiene caso reprimir ese medio de expresión sino más bien encausarlo. Ya hay verdaderos murales colectivos en distintas calles de la ciudad. Resulta sorprendente la vitalidad con que distintos horizontes culturales se integran en esas imágenes. La arquitectura colonial, la historia y un cierto estado de ánimo -el de quienes realizan el graffiti- se conjugan de manera sorprendente en esas obras necesariamente fugaces.
No sé si haya mejor medio de zambullirse en las pulsiones de una generación: lo ecléctico, los colores oscuros o demasiado vivos, un realismo inquietante. Mucho más allá de la guerra de marcas en los muros. Puebla como Neza o el DF parece ser capaz de confrontar su rostro en el graffiti urbano.
Hay detalles que en otro momento no me habrían llamado la atención. Por ejemplo, los graffitis. Alguién entendió que no tiene caso reprimir ese medio de expresión sino más bien encausarlo. Ya hay verdaderos murales colectivos en distintas calles de la ciudad. Resulta sorprendente la vitalidad con que distintos horizontes culturales se integran en esas imágenes. La arquitectura colonial, la historia y un cierto estado de ánimo -el de quienes realizan el graffiti- se conjugan de manera sorprendente en esas obras necesariamente fugaces.
No sé si haya mejor medio de zambullirse en las pulsiones de una generación: lo ecléctico, los colores oscuros o demasiado vivos, un realismo inquietante. Mucho más allá de la guerra de marcas en los muros. Puebla como Neza o el DF parece ser capaz de confrontar su rostro en el graffiti urbano.
Saturday, February 06, 2010
Caminata
Estos días se soltó un clima de los mil demonios. Lluvia y frio. Al final quedaron miles de damnificados en el D.F., Michoacán y Guanajuato. En Aguascalientes, donde radico por ahora, no pasó de tres días de lluvia y, al final, una helada monumental.
Por fin he podido caminar los últimos días. En paralelo, he comenzado la escritura de nuevos cuentos - firmemente presionado para publicar mi librito hasta ahora inédito-.
Espero que al terminar el año ya lo tenga en mis manos.
Por fin he podido caminar los últimos días. En paralelo, he comenzado la escritura de nuevos cuentos - firmemente presionado para publicar mi librito hasta ahora inédito-.
Espero que al terminar el año ya lo tenga en mis manos.
Sunday, January 31, 2010
Reconsideración
Voy a retomar este viejo y noble blog sin abandonar el otro. Me cansa la luminosidad y el aspecto visual del otro. Por alguna razón, me siento cómodo en este espacio.
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